¿Que ocurrió el 8 de mayo de 1828?

Este día nació el filántropo suizo, fundador de Cruz Roja, Jean Henri Dunant (Ginebra 1828-Heiden, Apenzell, 1910).

Jean Henry Dunant, Fundador del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

Nació el día 8 de mayo* de 1828 en Ginebra, Suiza. Fue el primero de cinco hijos de una familia que se dedicaba más a realizar obras de caridad, que a acumular riquezas.

Hijo de Jean Jacques Dunant y Anne Antoinette Colladon, quienes encabezaron una familia que era muy respetable y que consideraba como una férrea disciplina moral el inculcar valores, a sus miembros, de ayuda al prójimo.

En su niñez y juventud dedicó su tiempo libre a visitar a los menesterosos, los impedidos y los moribundos, ofreciéndoles ayuda y consuelo. Pasaba las tardes de los domingos leyendo libros a los presos de la cárcel de Ginebra.

En resumen, había comenzado a prestar en tiempo de paz, auxilio a las víctimas de la sociedad, golpeadas por el destino, mucho antes de ocuparse de los heridos de guerra.

En 1853 comenzó a trabajar en un banco; estaba convencido de que tenía el deber de usar su capacidad para triunfar en los negocios y así poder usar ese talento y riqueza en favor de los necesitados.

Participó activamente en la fundación de la Alianza Mundial de Asociaciones Cristianas de Jóvenes** (YMCA por sus siglas en inglés), que se había creado en Londres.

* Este día el Movimiento Internacional festeja el Día Mundial de la Cruz Roja.

** Dunant aporto una contribución valiosa para que la YMCA se convirtiera en el poderoso movimiento mundial que es hoy; además, fue el principal autor de su carta en vigor.

Solferino, la batalla

Hablar de Solferino, es hablar del origen mismo del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja; remontarnos al distante 24 de junio de 1859, a la provincia de Lombardía, al Norte de Italia.

Los libros que tratan sobre los intentos de unificación de los estados italianos, describen a la batalla de Solferino como una batalla decisiva, aunque se consiguiera, como de costumbre, al precio de miles de vidas perdidas o arruinadas para siempre.

En Solferino estaba presente un civil, un comerciante, que había ido a Italia en viaje de negocios. Lo que presenció ese día cambio su vida y la de millones de personas. Su nombre, Jean Henry Dunant.

Del horror que produjo en él ese espectáculo terrible de caos y dolor, surgiría más tarde el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Durante una larga jornada, trescientos mil soldados de los ejércitos de Francia y sus Aliados combatieron en contra de los austriacos. El resultado, más de cuarenta mil hombres heridos o muertos, producto de una carnicería que duró 16 horas.

“Fue una lucha cuerpo a cuerpo, de un horror indescriptible”, escribió Dunant. “Austriacos y aliados se pisoteaban entre los cadáveres sangrantes, se destrozaban a culatazos… fue una matanza, no había piedad para los heridos, hombres convertidos en fieras los remataban…”

El amanecer del 25 de junio ofrecía un cuadro de pesadilla: campos asolados, armas rotas y abandonadas. Hombres extenuados y cadáveres. Aquella noche sin abrigo y sin agua causó la muerte de muchos hombres que hubieran podido salvarse, y los que sobrevivieron se encontraban en una situación lamentable.

Dunant no podía ser un testigo impasible y comenzó a ayudar. Empezó a asistir a los heridos en Castiglione, uno de los pueblos azotados por la guerra. Ahí consiguió agua y vendajes, y se dedicó a prestar asistencia a los soldados en la medida de sus posibilidades. Organizó los socorros y dirigió un equipo cada vez más numeroso de voluntarios.

Las “enfermeras” de Dunant, mujeres del lugar sin ninguna calificación, lo siguieron en aquel horror.  Nunca antes habían atendido enfermos, pero eran abnegadas y pacientes.

A pesar de que eran italianas y de que los heridos eran los temidos enemigos extranjeros, Dunant logró convencerlas repitiendo sin cesar: “tuti fratelli”, (todos somos hermanos). Pronto los lugareños repetían a su vez “tuti fratelli, tuti fratelli”.

Si bien en cierto que los escasos médicos y voluntarios trabajaban incansablemente, la falta de organización aterró a Dunant. Estos hechos le hicieron preguntarse: ¿acaso un poco de previsión no hubiera podido impedir esas numerosas muertes?, ¿acaso  no se hubiera podido disponer de más ambulancias, vendajes, medicamentos y voluntarios para acudir en socorro de los heridos?

La frustración, la indignación y el dolor de Dunant serian los cimientos para crear lo que hoy es el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y ayudaría a delinear las normas del Derecho Internacional Humanitario contemporáneo.

 

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