Solferino y sus consecuencias

Luego de presenciar la batalla de Solferino y de brindar su ayuda durante varios días a los heridos en combate, la idea de que tanta desgracia se podía evitar, no se apartaba de la mente de Dunant, y llegó a la conclusión de que la única forma de estar en paz consigo mismo era escribir sobre el horror del que había sido testigo.

Años mas tarde Dunant, escribiría un libro, Recuerdo de solferino, en el cual narró la matanza, los esfuerzos de los médicos, la valentía de los soldados y, sobre todo, el inmenso trabajo y bondad de todos aquellos voluntarios que habían prestado su ayuda para aliviar el sufrimiento.

Dunant corrió con los gastos de la primera impresión de Recuerdo de Solferino, y en noviembre de 1862 apareció la primera edición. La reacción que provocó el libro fue impresionante. El éxito arrollador de la obra dejó anonadado a Dunant.

Recuerdo de Solferino fue la chispa que encendió la llamarada de entusiasmo y los esfuerzos que conducirían a la fundación de la Cruz Roja.

El Comité de los Cinco

La gente estaba entusiasmada con la idea de Dunant, pero faltaba el trabajo de transformar la visión en un sistema práctico y eficiente. El Abogado Gustave Moynier, Presidente de la Sociedad de Beneficencia de Ginebra, redactó en unión con Dunant, los principios de la nueva organización. Cuatro miembros de la Sociedad de Beneficencia fueron elegidos para ayudar en la realización de la idea. El Dr. Louis Appia, Gustave Moynier, el cirujano Theodore Maunoir y el General Guillaume Henri Dufour.

Los cuatro se habían preocupado siempre por la suerte de los menesterosos y todos eran ciudadanos importantes y respetables de Ginebra. Junto con Dunant fueron llamados el “Comité de los cinco”, convirtiéndose más tarde en el “Comité internacional permanente de ayuda a los heridos militares en campaña”  y, posteriormente, en el “Comité Internacional de la Cruz Roja”.

La Conferencia de 1863

El 23 de octubre, se reunió la primera conferencia de Ginebra; el propio Dunant quedó impresionado por la numerosa asistencia.

A pesar de cierta resistencia, Dunant ganó la partida de la neutralidad de los servicios sanitarios, y se adoptó la recomendación de que fueran reconocidos como neutrales las ambulancias, los médicos y sus asistentes, así como los habitantes del país que prestaran socorro a los heridos.

Todos los países adoptarían un emblema universal, una cruz roja sobre fondo blanco que figuraría en ambulancias, hospitales militares y como distintivo en la ropa del personal sanitario.

Los Convenios de Ginebra*** fueron el primer tratado multilateral firmado por países, reunidos en tiempo de paz, para prevenir el sufrimiento.

*** En el transcurso de los años el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) logró que los gobiernos actualizaran y revisaran estos convenios, los que cuentan con un reconocimiento prácticamente universal.
(Pictet JS., La doctrina de la Cruz Roja. Ginebra, 1962).

La Conferencia Diplomática de 1864

Después de numerosas gestiones, Dunant logró en 1864, en Ginebra, Suiza, sentar las bases de la Cruz Roja junto con los representantes de 17 países.

Esta entidad de auxilio para los heridos de guerra, sin distinción de nacionalidades, adoptó los colores de la bandera suiza pero invertidos: una cruz roja sobre un fondo blanco.


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